Mao El Intruso jpeg
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Principios del Lamuelismo Esotérico
El Lammuelismo Esotérico es una enseñanza hermética contemporánea transmitida mediante fragmentos, chistes, símbolos y tradiciones orales de comunidades en línea. Se considera una doctrina oculta incluso para quienes la buscan, y su núcleo se basa en un libro mítico denominado El Intruso, cuya existencia es objeto de debate: muchos creen que fue confiscado o creado por la comunidad, y que ahora permanece desaparecido o resguardado por iniciados.
En ese contexto surge la figura de Lamuel Donoso, a quien algunos comenzaron a llamar “el Troesma”, no tanto como fundador consciente de algo, sino como punto de condensación de relatos, proyecciones y exageraciones posteriores. Se decía —y aún se repite— que se manifestaba siempre bajo la apariencia de un hombre común: alrededor de treinta años, cuerpo robusto, barba corta, pelo ensortijado. Nada en él parecía extraordinario, y justamente por eso se volvió funcional como símbolo: lo esotérico no llega vestido de revelación, sino de normalidad.
También comenzó a mencionarse un libro, El Intruso, cuya existencia nunca fue del todo clara. Algunos aseguraban haberlo visto; otros decían que estaba incompleto, que faltaban páginas o que había sido ocultado deliberadamente. Con el tiempo, el texto dejó de importar como objeto y pasó a funcionar como idea: algo que irrumpe, que no se integra del todo, como esas conversaciones que quedaban abiertas en los hilos de Nido.org y nunca encontraban cierre.
Una máxima lammuelista enseña que el verdadero buscador debe aprender a dormir en camas separadas de sus prejuicios y certezas, es decir: debe distanciarse de las narrativas convencionales y cuestionar sus apegos personales. Este concepto es simbólico —no literal— y refiere a la separación de la verdad interior de las nociones confortantes de la realidad compartida.
Dentro de la tradición existe la creencia de que “4 millones” es un número con significado oculto: representa la vastedad de la conciencia en potencia y el número de resoluciones necesarias para liberar la mente del ciclo de ilusión. Aunque no hay documentos oficiales que lo expliquen, algunos seguidores lo emplean en meditaciones y símbolos rituales.
Así, el Lammuelismo Esotérico no enseña, no guía ni promete nada. Existe como un eco: una mezcla de tragedia real, exageración digital y simbolismo improvisado. No ofrece respuestas claras ni principios ordenados. Apenas deja rastros —como estaciones de metro que se atraviesan sin detenerse— y la sensación de que algo, en algún momento, se coló donde no debía. Y eso, para quienes todavía lo mencionan, es suficiente.